A un año de la muerte de Philip Roth

publicado en: Capitular | 0

Con la llegada del primer aniversario del fallecimiento del escritor, aprovechamos para recordar un poco de su carrera, sus premios y aquellos temas recurrentes que lo movían, como el sexo, la libertad, el judaísmo y la familia.

Nacido en 1933 en Newark, Philip Roth logró publicar 31 obras a lo largo de su carrera. Su primera publicación fue Goodbye, Columbus, a los 26 años, un conjunto de cinco relatos y una novela de amor que le hizo llevarse el National Book Award, uno de los premios más importantes en literatura de Estados Unidos. El lamento de Portnoy lo catapultó a la fama, y con ella se hizo conocido por la introspección psicológica de sus personajes. En esta novela el lector conoce la mente de Alexander Portnoy, un paciente psiquiátrico con deseos lujuriosos anormales. Más tarde vendría la Trilogía estadounidense, donde se relatan las diatribas de Nathan Zuckerman, el alter ego del escritor; al igual que Roth, Zuckerman es judío, de Newark y apasionado de la literatura. La serie está compuesta por Pastoral americana, Me casé con un comunista y La mancha humana. El primer volumen se llevó el premio Pulitzer; el segundo, el Ambassador Book Award.

Según el mismo autor, de acuerdo a una entrevista de 1985, lo esencial en su literatura es “la tensión entre el hambre de libertad y las fuerzas de la inhibición”. Este conflicto interno se puede ver en la constante tensión entre lo que sus personajes principales buscan y lo que la familia, la religión judía o los ideales de la sociedad americana quieren de ellos.

Roth fue candidato eterno al premio Nobel, sin llegar nunca a alcanzarlo. Recibió otros importantes galardones, incluyendo el Príncipe de Asturias de las Letras en el 2012. Aquel año tomó la decisión de abandonar la escritura pues, según una entrevista que tuvo con el New York Times, “Ya no poseía la vitalidad mental, ni la energía verbal o la forma física necesarias para construir y mantener un largo ataque creativo de cualquier duración sobre una estructura tan compleja y exigente como una novela”.

A partir de ese momento, y hasta antes de morir, Roth estuvo abocado a la lectura de historia.