Antonio Pigafetta, sobre la primera vuelta al mundo

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Hace 500 años que Hernando de Magallanes y Juan Sebastián Elcano dieron la primera circunnavegación por el mundo. Con esta ocasión en mente es necesario recordar las anotaciones de Antonio Pigafetta, más conocido como el cronista que recopiló en un diario los tres años de la expedición.

Antonio Pigafetta nació en Vicenza, en 1490. Fue un noble de su lugar natal y también uno de los tripulantes a bordo de la nave Vitoria, la única que retornó a España de la expedición de Magallanes y Elcano. En la crónica apunta que sus motivaciones son “ir a ver cosas que le pudieran satisfacer” y lograr “llegar a la posteridad”; es decir, deseaba ser famoso a través de sus relatos. Ello puede explicar las pretensiones científicas, naturalistas o costumbristas que se ven a lo largo de sus escritos.  Recopila costumbres como el canibalismo, así como leyendas antiguas, las plantas  que se ven a lo largo de su periplo.

Uno de los aportes más significativos está en el registro de las palabras indígenas. Las apunta junto con su respectivo significado, de una manera tan metódica que se puede apreciar, incluso, un pequeño vocabulario de cada grupo étnico, como los patagones o los malayos. También relata el sufrimiento que pasan los navegantes, como el hambre, el escorbuto, las tempestades o las rencillas con los indígenas. Se puede rescatar, asimismo, su registro de los conflictos comerciales entre las dos potencias ibéricas. De acuerdo a sus escritos, las navegaciones de ambos reinos hacían carrera entre ellas para conseguir llegar a las costas. Destaca su descripción del descubrimiento del estrecho de Magallanes, donde se constataba el paso navegable hacia el Océano Pacífico.

Cuando embarcaron en Guadalquivir en 1519, eran 237 hombres los que conformaban la expedición. Al descender del barco en 1522 solo quedaban dieciocho, entre ellos Pigafetta. Apenas toca tierra va a buscar que el emperador de Valladolid publique su obra. Este y otras cortes rechazaron su obra hasta que, en 1530, el maestre de la Orden de Rodas en Italia le animó a completar el relato. Del manuscrito original no se tiene registro, pero los que vivimos en la actualidad podemos releer estas aventuras en La primera vuelta al mundo, editado por Alianza Editorial este año.