Armando una biblioteca

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Hay distintos tipos de biblioteca en el mundo, cada una especializada en un campo distinto o con intenciones específicas. Pero, ¿cómo decide una biblioteca cuáles obras incluir en su catálogo? ¿Qué determina que acepten o rechacen ciertos libros, revistas o manuales?

El camino que siguen los bibliotecarios va a medio camino entre llenar las necesidades de la comunidad y suplir sus propias expectativas. Este pasa por la selección de obras, determinar las necesidades informativas de sus lectores, y por supuesto, determinar qué tan accesible es la obra que busca.

Selección de obras

Esta se divide entre aquellas que se dan de baja, o selección negativa, y aquellas que suma a la biblioteca, o selección positiva. La selección negativa se define utilizando estadísticas de uso que darán el panorama del bajo nivel de consulta de una obra. Pero hay que ser cuidadosos con estas estadísticas, ya que la falta de consulta de una obra puede deberse a, por ejemplo, la falta de conocimiento de su existencia. En ese caso la biblioteca puede dar a conocer estas obras mediante talleres o recomendándolas a los usuarios.

La selección positiva, por otro lado, se arma utilizando información de catálogos de las editoriales, proporcionada por institutos bibliográficos, o previamente conocida por los biblotecarios.

La lista de obras que la biblioteca no posee pero quiere incluirlas en su catálogo se llama catálogo de desideratas. Una vez se adquiere esta obra, se debe ingresar en el catálogo de libros hábiles y, sobre todo, dar de baja del catálogo de desideratas para evitar repetir la adquisición.

Determinar las necesidades informativas y culturales de los lectores

Esto se logra conociendo a la comunidad y escuchando cuáles son sus intereses o necesidades de información. En base a ello, la biblioteca prepara el plan de adquisiciones. Esto resulta más fácil cuando se trata, por ejemplo, de una biblioteca escolar o universitaria. En ese caso las necesidades que debe suplir la biblioteca se basan en lo que enseña el centro educativo y en lo que quieren transmitir los docentes.

La última fase, antes de catalogar y ofrecer los nuevos libros al público, es buscar cómo adquirir la bibliografía. Se puede hacer por medio de compra, canje o donación.

Por otro lado, para elegir una obra en particular se tiene en cuenta características como si el autor es conocido o premiado, si el título y subtítulo son sugerentes a la obra, si la tipografía o el tipo de papel son amigables, entre otros factores. Solo entonces, después de pasar todos estos filtros, es que un usuario puede llegar a consultar un libro en su biblioteca más cercana.