Bibliotecas en lugares curiosos

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Las bibliotecas se conocen como recintos silenciosos, dirigidas por el orden y el rigor. Así son la mayoría de estos centros, y aquéllos que las usan para estudiar o trabajar lo agradecen. Sin embargo, hay otras bibliotecas que no están entre cuatro paredes y no son silenciosas en ninguna medida, sino que fueron construidas para que el público tome la actividad de la lectura como otro tipo de entretenimiento. A continuación hemos hecho una lista de cinco bibliotecas alrededor del globo, que han sido construidas gracias a la iniciativa y la colaboración de mucha gente. Se ubican en lugares muy poco convencionales y todas tienen un solo propósito: contagiar la afición por leer.

Biblioteca Gregorio Samsa, Ciudad de México

Esta biblioteca comparte espacio con un puesto de verduras en la central de abasto de la capital mexicana. No es necesario pagar inscripción o dejar alguna identificación, solo tienes que apuntar tu nombre y la fecha que te llevaste el libro de tu elección. Los dueños se manejan solo por la confianza: si prometes devolver el libro en un máximo de 10 días, te lo prestan. El puesto tiene 500 ejemplares, organizados junto a los tomates, cebollas, chiles y otras frutas y verduras que vende Verónica Tentle. La idea nació con una clienta, que al ver a Verónica y sus hermanos Gregorio, Luis y Carlos leer todo el tiempo, les sugirió este proyecto, y además les donó 300 libros. A pesar de que solo regresen tres de cada 10 libros siguen prestando, sin dejar de creer en la palabra de honor de los usuarios.   

Biblioteca playa Bondi, Sydney

Si te gusta leer en la playa, esta biblioteca es para ti. La compañía Ikea donó una estantería y libros a la playa Bondi para que los veraneantes puedan tomar prestado un libro, donar o intercambiar ejemplares. El proyecto fue realizado por la Fundación de Alfabetización y Aritmética de Australia. Una iniciativa perfecta para aquellos que olvidan llevar su libro preferido a tomar sol.

Biblioteca Levinski, Tel Aviv

Ubicada en el parque Levinski, en uno de los barrios más pobres de la ciudad, esta biblioteca cuenta con 3500 volúmenes en unos 16 idiomas para los refugiados y emigrantes que habitan la zona. Llama la atención el sistema de catalogación de los libros, que se ordenan según las emociones que evoquen en el lector: “aburrido”, “estimulante”, “apasionante”, “inspirador”, “deprimente”. A cada emoción se le asigna un color y los libros se agrupan de este modo. Sin embargo, mientras a un lector un libro puede parecerle “divertido”, a otro puede parecerle “deprimente”, por lo que los libros siempre están cambiando de estante. También se llevan a cabo programas educativos y de intercambio artístico.

Biblioteca Hay-on-Wye, Gales

Ubicado a 175 kilómetros de Londres, este pueblo tiene apenas 1800 habitantes. A pesar de esto, hileras de libros en anaqueles acompañan muchas de las calles. Se pueden ver entre las casas coloridas o frente al castillo del siglo xii ubicado en las cercanías. A Hay-On-Wye se le conoce como uno de los paraísos para los amantes de la lectura, ya que, aparte de las hileras de libros, aquí se creó el Hay Festival, uno de los festivales más famosos sobre lengua y literatura.

Biblioteca al Aire Libro, Santiago de Chile

Como una iniciativa para acercar los libros al barrio y recuperar la práctica de la lectura al aire libre, el Sistema de Bibliotecas de la ciudad de la ciudad de Santiago de Chile ha dispuesto un estante en tres parques, para que los usuarios disfruten de leer rodeados de hermosas esculturas y áreas verdes. También funciona como sede para conversatorios y otras actividades culturales. Las tres sedes están en la Plaza Uruguay, la Plaza Las Llilas y el Parque de las Esculturas.