El gran escándalo de fake news en la revista Der Spiegel

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Claas Relotius, la estrella del periodismo alemán, inventaba las historias que publicaba. Y Juan Moreno, un periodista español criado en Alemania, logró desenmascararlo después de muchas diatribas. Él mismo no se creyó que pudo destapar el gran fraude de las fake news.

Su éxito es a la vez la desgracia de Der Spiegel, la publicación alemana para la que Moreno trabajó como colaborador. Resultaba difícil entender cómo su redactor estrella inventaba las historias, nunca vio a la gente que salía entrevistada y nunca visitó los lugares que no pisó. Y lo más importante, cómo nadie dentro de este medio se dio cuenta de que todo era un fraude y no se molestaron en comprobarlo.

Juan Moreno asegura que lo hizo porque vio que su nombre “aparecía en un artículo lleno de errores” y se vio en el riesgo de quedar sin trabajo. “Fueron cinco semanas horribles. Yo sabía que algo no estaba bien, pero no me creían. La frustración era total”, asegura. Todo comenzó una vez que le llegó un texto de Relotius sobre un asesor fiscal cubano. Moreno revisó el texto y detectó algunos detalles que no cuadraban. Escribió al departamento de comprobación y datos y no le hicieron caso. Luego de indagar por otros reportajes que Relotius había hecho, descubrió que Der Spiegel tenía 60 notas escritas por él; otros periódicos alemanes también tenían trabajos redactados por él. Ahora todos han asumido por defecto que “todos los artículos escritos por Relotius fueron fabricaciones”. El periodista estaba en plantilla y había ganado cuatro veces el gran premio del periodismo alemán, además de haber sido nombrado periodista del año por CNN. Traía reportajes bien escritos, llenos de acción y personajes. “Como jefe de una sección, tu primera reacción al recibir historias como esas es de satisfacción, no de sospecha”, ha reconocido Ullrich Fichtner, un responsable de la revista. Moreno, por otro lado, es un outsider. Además de ser extranjero, trabaja como freelance desde su casa y apenas visita la central, en Hamburgo. Sabía que si cuestionaba el trabajo de la estrella de la redacción todo estaría en su contra. Con mayor razón, no puede creer todo lo que le ha pasado. Dice que le impacta el poder de la persuasión, incluso en periódicos veteranos. “Les engañó a todos y me hubiese engañado a mí también si le hubiese conocido”.

Ahora ha vuelto a su vida de reportero freelance, mientras agradece las felicitaciones y los reconocimientos.