El ocaso de la literatura romántica

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El siglo XXI ha cambiado mucho la manera en que las personas se relacionan. En un mundo donde se puede obtener una cita mediante aplicaciones, atrás han quedado las ilusiones de obtener una historia con final feliz. La literatura actual no ha sido ajena a esto, por lo que obras literarias como Romeo y Julieta o las aventuras de Horacio Olivera y La Maga en Rayuela ya no son vigentes. En cambio, autores de la literatura actual han sabido captar la esencia de las relaciones sentimentales contemporáneas. Estas se caracterizan, principalmente, por la resignación a la soledad y el ansia de poder salvar algo de ilusión.

La invención del amor, de José Ovejero (2013)

Samuel acaba de cumplir cuarenta años. En las primeras páginas se le ve disfrutando de su soltería, bebiendo con amigos en su terraza y acompañado por la amante de turno. De pronto, alguien le llama para informar que “Clara ha muerto”, cuando él no conoce a ninguna Clara. Con el fin de obtener un día libre del trabajo, Samuel se excusa con la muerte de esta desconocida, diciendo que es su amiga, y así es como inicia su relación con una mujer que él se inventa. Este romance está construido por la necesidad de compañía, las posibilidades que no existen y la soledad.


«Las cartas de Gerardo», de Elvira Navarro (2016)

La pareja del primer relato del libro La isla de los conejos está a punto de romper. Su viaje a un lugar inhóspito se ve contaminado por las constantes discusiones. Desde el comienzo se sabe que el desenlace será la ruptura, ya que la narradora afirma que está enamorada del otro. A diferencia de otros relatos de amor en la historia, esta comienza por la despedida de una relación, un tema recurrente en la actualidad.

Feliz final, de Isaac Rosa (2018)

El libro comienza por “Epílogo”, cuya primera frase es “Nosotros íbamos a envejecer juntos”, y termina en “Prólogo”, que concluye con la línea “y es aquí donde comienza nuestra historia”. Comenzar una historia de desamor por las posibilidades que ya no existen es un gran ejemplo de cómo nuestro tiempo concibe el amor romántico. De acuerdo a una entrevista que concedió al diario El País, el libro busca responder la pregunta “¿por qué nos queremos tan mal?”.

Mañana tendremos otros nombres, de Patricio Pron (2019)

En esta novela también asistimos a los últimos momentos de una pareja. Más que sentir pena por el fin de su relación, la pareja revela miedo por encontrarse nuevamente solos.
Los consejos de los amigos dicen mucho sobre la época en la que vivimos, ya que sugieren el uso de las aplicaciones para buscar parejas ocasionales. La novela da un contraste muy actual, ya que la pareja lucha por no enfrentarse a su soledad en un tiempo donde la compañía está al alcance del celular.

El amor romántico está lejos de terminar, pero claramente ha cambiado. Con la aparición de aplicaciones como Tinder, que facilitan las relaciones humanas a un encuentro rápido considerando tu ubicación geográfica, así como el desencanto por las relaciones humanas y la presión por triunfar laboralmente han terminado por moldear las aspiraciones sentimentales de las personas. Ahora no sueñan con encontrar al amor de su vida, sino en dejar de sentirse solos y descartables.