El renacimiento del libro impreso

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En 2008 pronosticaron que en diez años el ebook vencería al libro impreso. Una macroencuesta organizada entre mil editores de 30 países en la Feria del Libro de Fráncfort de ese año vaticinó que el libro tradicional será vencido por el ebook. Pero llegó el 2018 y el libro sigue allí. Y no solo no se ha ido, sino que el ebook habría dado signos de leve retroceso, y además el papel habría recuperado terreno.

De acuerdo a Arnaud Nourry, consejero delegado de Hachette, el sexto conglomerado editorial del mundo, el ebook es un “producto estúpido, es lo mismo que un libro impreso, pero electrónico, no es para nada creativo”.
A esto, Carmen Ospina agrega que “El ebook no ha mejorado la experiencia lectora, no ha aportado nada más allá de la compra inmediata, que es más barato y que llevas muchos libros en un mínimo espacio”.

Los estudios parecen darle la razón a la directora de marketing y desarrollo de negocio de Penguin Random House; las ventas más altas de ebooks son en julio y diciembre, fechas de vacaciones. El libro físico tiene, además, un valor simbólico. A pesar de la mejor portabilidad del ebook, muchos lectores están regresando a la lectura en físico o compaginándolo, ya que leer para la población joven es una manera de alejarse de los medios digitales. Las cifras apoyan esta afirmación: el 2017, la facturación de los libros de papel en Inglaterra ha crecido un 5%. Un panorama que no se esperaba en 2008, cuando los libros impresos ya no representaban más que el 42% del volumen total frente a sus contrapartes digitales.

Bajo el tradicional formato impreso, los libros tienen para rato.