La capacitación como punto de partida

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La corrección de textos es un trabajo profesional que implica dominar una serie de conocimientos y desarrollar cualidades especiales para el oficio. Pero no solamente ello, quien asume el trabajo de corrección tiene que pensar en quién leerá el texto, labor imprescindible, mucho más en esta época de avances tecnológicos gobernada por la fascinación audiovisual.

Sea en diarios, editoriales, instituciones públicas o privadas; en universidades, entidades gubernamentales, agencias de comunicación o de publicidad, los correctores tienen que reflexionar en que existe un nuevo tipo de lector. Justamente por estos motivos debe prepararse para dominar la gramática castellana y alcanzar una serie de saberes que le permitan discernir y optar por una estructura y no por otra.

Se piensa que la ortografía es la única competencia de los profesionales de la corrección. Nada más alejado de ello. Es cierto que el componente gráfico es —o debe ser— una de sus fortalezas, pero no la única. Más allá de las tildes, las mayúsculas o las comas, está la sintaxis, la gramática y el léxico. Dominar estos tres campos de acción exige una ardua preparación, que no cesa en el tiempo, pues la capacitación es permanente.

Una persona preparada en corrección sabe que para su trabajo necesita la actualización constante y el estudio profundo de la lengua castellana. Para ello asiste a talleres y a congresos nacionales e internacionales, busca bibliografía reciente, participa en grupos profesionales; en suma, es consciente de que la capacitación es imprescindible.

Adicionalmente, el corrector profesional esuna persona que cuentacon una serie de criterios académicos, ha desarrollado sensibilidad y meticulosidad; sabe cuáles son sus funciones y cuáles no le competen (Martín, 2008).Esa persona se aleja de expresiones populares como “no está en el diccionario”, “la RAE no acepta esa palabra”; sabe que esas creencias hacen daño a las lenguas, manipulan al hablante y lo llevan a la hipercorrección.

Escribe Alberto Gómez Font:

Si estamos de acuerdo en que la nuestra es una lengua viva, tendremos que estar de acuerdo en que no se le pueden poner demasiadas trabas, que hay que dejarla respirar para que pueda seguir viviendo, que hay que aceptar con flexibilidad las innovaciones que se producen, tanto si son resultado de malos usos como si provienen de préstamos de otras lenguas. Y nuestra lengua, el español, no solo está viva, sino que es una de las más dinámicas. (Gómez Font, 2006, p. 25).

El corrector comprende que existen diversas variedades del castellano, ninguna mejor que otra y su preocupación es aprender y defender su norma local para evitar corregir textos según normas foráneas. Otro concepto básico es el uso,definido como la aceptación que un término recibe en una comunidad y que define José Martínez de Sousa: “Frente a la norma, pero no necesariamente en contra, está el uso, el conjunto de realidades lingüísticas descriptivas, que tienen vida propia, pero que no se someten necesariamente a las normas académicas”
(Martínez de Sousa, 2003, p. 2).

El corrector es un asesor lingüístico en quien confían los otros integrantes del equipo editorial; por esta razón su preparación debe ser integral y académica, y por este motivo debe apartarse de círculos retrógradas que ponen límites a la lengua, que quieren controlarla, someterla, so pretexto “del buen uso”. Nunca el término corrección equivale a purismo: “La peor trampa en la que puede caer un corrector lingüístico es el purismo; ser purista es lo último que puede permitirse alguien dedicado a aconsejar y asesorar sobre el uso de una lengua” (Gómez Font, 2006, 25).

En suma, el profesional de la corrección es una persona que se dedica a enmendar errores y erratas en los textos, antes de su publicación; su trabajo lo realiza como parte de un equipo editorial al que aporta con su criterio. De su labor depende la calidad de las publicaciones y por ello tiene que capacitarse permanentemente en todos los campos que le competen.


Por Sofía Rodríguez
Correctora profesional, autora y coordinadora del Curso Integral en Corrección de Estilo.
Autora del Manual de Corrección de Estilo. Técnicas, consejos y apuntes de clases
(Fondo Editorial Escuela de Edición de Lima, 2018)