La extinción de las bibliotecas municipales en Lima

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Es conocido que en el Perú el nivel de lectura es bajo. Esto puede deberse, en gran parte, a la escasez de bibliotecas municipales, un espacio necesario para que la población pueda acercarse a los libros de manera gratuita y fácil. Según el observatorio Lima Cómo Vamos, 16 distritos en la capital no cuentan con bibliotecas públicas municipales.

Pedro Villar, director de contenidos de la Cámara Peruana del Libro, afirma que estamos nada menos que 30 años atrasados en infraestructuras de biblioteca a comparación de otros países en la región. Aunque algunas municipalidades han iniciado gestiones para incentivar la lectura, como las campañas de lectura en la playa hechas en Miraflores, o el proyecto Divertilibros de San Isidro, que organiza lecturas de libros infantiles en los parques del distrito, estos son los casos de excepción.  En distritos como San Juan de Lurigancho, solo existe una sala de lectura para más de un millón de habitantes.

Según la ley del Sistema Nacional de Bibliotecas, el gobierno local debe asegurar “la creación y sostenibilidad de por lo menos una biblioteca en su localidad”. Claramente, esta ley no está funcionando. Además de la escasez de bibliotecas y salas de lectura, otro de los grandes problemas, según Pedro Villar, es la desactualización de los ejemplares. “Esta situación se da porque se piden donaciones y les dan los libros que nadie quiere en su casa”, afirma el director. A diferencia de otros países, las bibliotecas municipales en Lima no tienen un presupuesto asignado para comprar libros. Y cuando los tienen, no están catalogados y los encargados no saben de su existencia, convirtiendo a estas bibliotecas en “lugares donde se almacenan libros”, como las calificó César Castro, ex decano del Colegio de Bibliotecólogos del Perú.

Los resultados de la desidia en este ámbito saltan a la luz. De acuerdo a una encuesta sobre las personas que han leído al menos un libro en los últimos doce meses, un 10.9% pertenecen a los sectores D/E en Lima y un 10% en Callao, en comparación al 18.5% pertenecientes a los sectores A/B en Lima y 15.5% en Callao.

A diferencia de nuestro país, el Sistema de Bibliotecas de Chile cuenta con un sistema digital para ubicar los títulos deseados, además de iniciativas como el Bibliobús, que se acerca a los barrios que no tienen una sala de lectura. En la Red Nacional de Bibliotecas de México, por otro lado, existe un total de 7436 establecimientos.