La importancia del corrector de estilo

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Helbert López, profesor del taller de Corrección de Estilo, reflexiona sobre la forma en que un texto puede mejorar su calidad y la comprensión por parte de los lectores después de pasar por el ojo de un corrector.

En un sentido general, podría decirse que todo tipo de texto es susceptible de pasar por corrección de estilo. Alguien suspicaz, tal vez, podría preguntar: ¿una carta personal, también? Bueno, si dijéramos que sí, cabría la posibilidad de que nos reprochen la exageración. Por ello, una respuesta categórica tanto afirmativa como negativa resultaría debatible, pero lo que no se puede negar es que todo tipo de mensaje —textual o no— debe llegar a su destinatario sin errores que lo afecten o que causen efectos desagradables.

No obstante, aquellos textos cuyo destino es ser publicados de manera impresa o virtual (académicos, científicos, informativos, literarios, publicitarios, jurídicos, administrativos, etc.) y estén destinados a un público masivo sí tienen la obligatoriedad de un proceso de corrección. Incluso aquellos considerados no masivos, como los que se entregan a los estudiantes a manera de información complementaria para sus apuntes de clase.

¿Por qué es importante que esos textos cuenten con una corrección de estilo?

De acuerdo con distintas asociaciones de correctores de textos y asesores lingüísticos de habla española, la corrección de estilo es importante para conseguir los siguientes resultados:

  • Eliminar los errores y las imprecisiones de vocabulario.
  • Aumentar la riqueza léxica.
  • Eliminar muletillas y vicios léxicos.
  • Corregir errores gramaticales.
  • Ajustar el texto a las normas y a los usos asentados.
  • Aplicar las disposiciones del manual de estilo o de la hoja de estilo.
  • Solventar las inconsistencias sintácticas (concordancia, correlación de tiempos verbales, régimen preposicional, etc.).
  • Darle fluidez y adecuación al texto mediante la elección de recursos sintácticos precisos y bien trabajados (conectores del discurso, oraciones subordinadas, eliminación de pleonasmos, ubicación precisa de los antecedentes, etc.).
  • Puntuar el texto según las normas de la lengua, para que diga lo que debe decir y en función del estilo deseado.
  • Hacer que el texto suene genuino en su lengua y que sea comprensible para el lector al que va destinado.

El profesor Herbert López es escritor, comunicador social, literato y lingüista y músico. Es autor de los libros de narrativa El tiempo de la luna y Tonos azules y algunas gotas de gris. Publicó también un libro de poesía titulado Violencia y otras huestes. Ha trabajado como corrector y editor en distintos medios de comunicación y como gestor cultural, así como director del fondo cultural del Jurado Nacional de Elecciones.