La madre en la literatura

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El 12 de mayo es el Día de la Madre, y no dejan de llover halagos y homenajes a estas mujeres tan importantes en la vida de todos. Sin embargo, este no es siempre el caso. A lo largo de la historia, autores mundialmente reconocidos han logrado retratar a la madre en sus diversas facetas, en diversos contextos sociales y económicos.

Acá compilamos cinco novelas que muestran esta relación, a veces compleja, a veces desinteresada, pero siempre con la maternidad como el motor de la narración.

La madre – Máximo Gorki (1907)

Pelagia es la protagonista de esta novela. Ella es madre de Pavel, un joven que lucha contra el régimen zarista. A lo largo de la historia se ve la transformación de la madre, quien pasa de ser solo una observadora de la vida de su hijo a una militante activa y parte del grupo socialista que Pavel conformaba. Si bien Pelagia se empodera a lo largo de la novela, el móvil principal de la mujer es su hijo, con lo que la maternidad es un componente clave para que la historia de Gorki se desarrolle.

La casa de Bernarda Alba – Federico García Lorca (1936)

Bernarda Alba es la madre de Angustias, Magdalena, Amelia, Martirio y Adela, cinco jóvenes que viven encerradas y son obligadas a guardar luto por la muerte del segundo compromiso de Bernarda. Lejos de mostrar una imagen de cuidado y protección, Bernarda Alba representa la censura y la represión, reforzando la idea de que solo pueden salir a la luz y tener una vida pública si tienen un hombre al lado. Su prioridad es mantener la apariencia de bienestar hacia la sociedad, ocasionando, al contrario, mucho odio y envidia entre sus hijas. La tensión a causa del encierro que la madre les impone será el móvil principal de la puesta en escena.

Madre Coraje y sus hijos – Bertolt Brecht (1941)

Puesta en escena por primera vez en 1949, esta obra teatral relata la historia de Anna Fierling, la madre coraje que trabaja en la calle para que sus tres hijos sobrevivan durante la Guerra de los Treinta Años. El final es tremendamente desolador, ya que sus tres hijos mueren acribillados y ella queda sola antes de que la guerra hubiese acabado.

Un mundo para Julius – Alfredo Bryce Echenique  (1970)

Si bien Julius es el personaje principal de esta novela, su madre, Susan, merece una mención especial dentro de este recuento. Aunque Susan aparentaba ser una madre buena para la clase social a la que pertenecían, en realidad era una mujer frívola y preocupada solo por su vida social y por mantener las apariencias, a tal nivel que esto resultaba una frontera infranqueable para conocer y querer a su hijo. La relación superficial que tenía Julius con su madre resulta un motor importante dentro de la novela, ya que esto llevaba a que el niño se apegue de manera inusual con los sirvientes y aparezca siempre como el personaje solitario que caracteriza.

Paula – Isabel Allende (1994)

En este libro, la autora recopila las reflexiones y memorias que tuvo durante los últimos días de vida de su hija Paula, quien falleció de progeria el año 1991. Se trata del libro más íntimo de Isabel Allende, escrito como una manera de hacer duelo y acostumbrarse a la ausencia de su hija. Allende  relata cuando su hija cayó enferma, su larga agonía, el difícil traslado a su casa en California desde Madrid y finalmente su muerte. Lo mezcla, además, con retazos de su vida.