Librero a puerta cerrada

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Escena Libre y la creatividad en tiempos de pandemia

Por Juan Miguel Marthans B.

Julio Zavala, gerente general de Escena Libre, espera pronto reencontrarse con los lectores que lo visitan en el CCPUCP.

Con la llegada del COVID-19, el mundo se ha enfrentado a una serie de problemas jamás previstos. Dentro de un panorama incierto, la economía en general se ha visto afectada, y uno de los rubros más golpeados ha sido el editorial. El impacto que ha remecido el sector editorial ha resquebrajado los eslabones de la cadena comercial —con ciertas particularidades a cada uno de los agentes.

Librerías cerradas en todo el mundo, títulos impresos que no se han podido distribuir, muchas cuentas por pagar (personal, alquileres, servicio, proveedores, etc.), el servicio de delivery inoperativo, entre otras muchas complicaciones han hecho que los vínculos existentes entre librero, lector y editor se corten de repente.

Para conocer un poco más la posición que están tomando las librerías y cómo se están preparando para el futuro inmediato, conversamos con Julio César Zavala de la librería Escena Libre para que nos cuente un poco de cómo le estaba afectando esta situación. «Vislumbro el cierre de muchas librerías y el abandono de capital humano especializado que migrará hacia otras formas de producción. Realmente se necesita un conjunto de medidas en apoyo a la empresa cultural, con el riesgo de que muchas de estas desaparezcan si no llega a tiempo alguna solución para mitigar este golpe financiero».

En este tiempo de confinamiento ¿has pensado en qué estrategia usar para afrontar el lento retorno a la normalidad?

Algo que caracteriza a este rubro es la creatividad, pero esta tendrá que ser acompañada necesariamente por la modernización de varios procesos que puedan garantizar la subsistencia. Tenemos algunas campañas y el reconocimiento de lectores fieles, que esperamos nos puedan acompañar en este proceso de relanzamiento del canal librero. La venta por las redes y delivery están ya listas para ser implementadas en cuanto nos den las autorizaciones respectivas.

En otros países, algunas editoriales —como Nórdica, que fue la primera—, mostraron apoyo a los libreros, destinando el 35% de ventas en su web a la librería que el comprador indicara. ¿Sabes de alguna editorial acá en el Perú que haya tenido alguna iniciativa de trabajo conjunto con los libreros, o planificar algo al corto plazo?

Muchas editoriales independientes están mirando este apoyo, que me parece importante. Aquí ocurre con la editorial Pesopluma y algunos distribuidores que están pensando estrategias para reforzar el canal librero. En general, creo que la cadena va a tener que ser muy creativa y generar este tipo de sinergias por el bien común.

Esta situación quizá distancie un poco la relación comercial entre las librerías y las editoriales, ya que estas verán realizar ventas con promociones directas o bien trabajar dentro de poco tiempo bajo plataformas digitales con mayor difusión. ¿Cómo ves la relación de acá en adelante entre las librerías y las editoriales locales?

La venta física sigue siendo una tendencia general, ahora esto puede variar un poco. Canales como el audiolibro y la venta de e-books tienen un espacio inusitado para su desarrollo, pero considero que existe un vínculo entre el librero y los lectores que garantiza el buen funcionamiento de la relación entre editores y libreros, dado que ningún algoritmo de consumo puede reemplazar la empatía y la creatividad que desarrolla la librería con sus lectores.

¿Qué tipo de apoyo, o respuesta, esperarías por parte del Estado o del público en general para que la recuperación de las librerías sea más rápida?

En primer lugar, la apertura de la venta por delivery sería un gran paso. Después existen muchas formas que van desde financiamientos, prioridad a las librerías en ventas públicas, premios y alguna forma de salvaguardar el patrimonio de las librerías —como ocurre en sociedades como Alemania o Francia, que consideran al libro como un bien de primera necesidad—. Sería un primer gran paso para lograr eso e incluir a las librerías en beneficios para la Ley del Libro.

¿Consideras que un público lector que ha encontrado tiempo para acercarse, ya sea al libro digital o a lo que había en casa durante este confinamiento, da mayor esperanza al mediano plazo?

Personalmente me he reencontrado con muchos lectores, clientes agradecidos y nostálgicos de no poder adquirir libros. Por otra parte, vivimos tiempos difíciles, y si bien la lectura es un gran vehículo de escape, comprendo que mucha gente no logre la concentración necesaria, dada la coyuntural global que vivimos, para disfrutar de la lectura. Le veo mucha posibilidad al audiolibro y a tendencias comerciales que se desarrollarán en cuanto vayamos pasando este oscuro periodo de la historia. Es un poco difícil establecer hacia dónde caminarán las formas de adquisición de conocimiento o el disfrute de la lectura física, pero tengo fe en que vamos a recuperarnos y mirar otras formas de llegar a los lectores.