Padres de la literatura

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El padre representa la figura de autoridad y la primera representación del mundo de afuera en la vida de una persona. Ya sea un simple proveedor que de vez en cuando se sienta en la mesa, una temible amenaza de castigo, un personaje ausente o un buen amigo y compañero, la literatura se ha especializado en mostrar todas las aristas de esta figura.

Echemos un vistazo a la relación que cada uno de estos cinco autores tuvo con sus padres o con sus hijos.

 

Jorge Guillermo Borges

  

 

Jorge Guillermo Borges fue escritor, traductor y maestro, con ascendencia inglesa. Se dice que Borges aprendió a leer en un intento de imitar a su padre, ya que la imagen más frecuente que tenía de él era en la biblioteca de su casa, con la cara detrás de un libro. Fue así que, a los cuatro años, a Borges se le veía «jugando» a leer.

Jorge Guillermo fue el primer asesor literario en la vida del escritor. Le aconsejaba siempre «escribir mucho, romper mucho y no tener prisa por publicar». También fue él, junto con el poeta Evaristo Carriego y Macedonio Fernández, que a veces iban de visita, los que le hicieron aficionado al pasado bélico de su familia, y en especial a las gestas de su abuelo, el coronel Francisco Borges Lafinur.

 

Hermann Kafka

 

«Queridísimo padre: hace poco me preguntaste por qué te digo que te tengo miedo». Así comienza una carta de ochenta páginas colmada de reproches de Franz Kafka hacia su padre, en la que desmenuza toda su rabia, miedos y rencores, y como él es la fuente de todas ellas. Franz esperaba, sin embargo, que la carta acortara la distancia entre ambos, donde, según la misiva, el padre de Kafka ejercía un papel de total dominancia. También se puede ver como una reseña y un análisis de toda la obra del autor.

 

Julio Ramón Ribeyro

 

Julio Ribeyro cuenta que su padre era bastante distraído. De acuerdo con una entrevista en la revista Cosas, una tarde de 1977, en un descuido del escritor, Julio —hijo— se puso a jugar con fósforos y se prendió fuego. El escritor logró arrancarle a tiempo la camiseta, pero no pudo salvarle las manos de una quemadura.

Aparte de aquellos descuidos, cuenta que era un buen padre. Salían a pasear, y uno de los pasatiempos que más compartían era practicar boxeo. En la misma entrevista recuerda que, cuando lo convocaron en España para rodar su primera película, fue a mostrarle el guion a su padre. El escritor, a pesar de estar muy mal de salud, «tuvo la gentileza de hacer el esfuerzo de leerlo, aunque ya no tenía las fuerzas para acabarlo». Actualmente, Julio Ribeyro Cordero es cineasta y director de fotografía.

 

Charles Bukowski

 

Charles Bukowski tuvo que convivir durante toda su infancia con las palizas y los constantes insultos de su padre. En La senda del perdedor relata con detalle muchos de los episodios cuando su padre lo golpeaba, al punto que disociaba mientras esto ocurría.

Pero el escritor no siguió el patrón de Heinrich con Marina Louise, su única hija, que nació en 1964. Aunque no cambió el estilo de vida por el que es conocido y solía viajar constantemente por temas de trabajo, fue un padre presente cada vez que estaba con ella. En «Un poema para mi hija» se puede captar los deseos que tiene para su vida futura.

ojalá se haga con
un sitio en Beverly Hills
sin la menor necesidad de cobrar el paro en la vida
y nunca tenga que venderse al mejor
postor.

y nunca se enamore de un soldado o un asesino de cualquier
clase.

y ojalá
aprecie a Beethoven y Jelly Roll Morton y
los vestidos bonitos.

 

Pablo Neruda

 

El 2018, la poeta neerlandesa Hagar Peeters dio a conocer la historia de Malva, la hija no reconocida que Pablo Neruda tuvo con su primera esposa, Marina Antonia Hagenaar. Lo que escandalizó al mundo fue el lamentable repudio de su propio padre, cuya descripción dista mucho del autor de Veinte poemas de amor, y se refiere a ella como una «vampiresa de tres kilos», o un «ser perfectamente ridículo, una especie de punto y coma». Y es que Malva nació con una malformación en el cerebro y varios problemas de salud, que terminaron con su vida a los ocho años.