¿Qué pasa con los libros que no se venden?

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El peor escenario para un libro ya no es acabar calcinado por el lanzallamas de un bombero censor, como en Farenheit 451. Ahora tiene tres etapas: durar menos de un mes en librerías, deambular a precio de saldo, y luego acaban recicladas como un tetrabrik.

“Antes se veía como una suerte de horror para un escritor estar un mes en la mesa de novedades de una librería. Ahora, hay libros que solo están una semana”, afirma Juan Jacinto Muñoz Rengel, autor de la novela El asesino hipocondríaco. También hay otros autores que se pasan buena parte de su carrera buscando publicar y ser conocidos. Con la crisis, la venta de libros bajó mucho, afirma Muñoz.

El tanatorio de los libros es donde acaban todos los ejemplares que no se logran vender. En caso las librerías no logren vender algunos libros, estos terminan en los almacenes, para luego volver a salir para el mercado de saldo, explica Ruth González, directora de Marketing de Top Books. Estos también aparecen en las ferias ambulantes, donde se da segunda vida a estos libros. Resulta una especie de purgatorio.  “Si el libro tiene un coste alto en almacén, el editor lo lleva a pérdidas e intenta colocarlo entre los saldistas, a precios de uno, dos o tres euros. Sin embargo, con la crisis, el mercado de saldo también está colapsado y no se vende ni siquiera a esos precios”, dice Manuel Gil, autor de El paradigma digital y sostenible del libro.

Cuando los libros no logran ser vendidos en este mercado de saldo, los destruyen. En lugar de ser quemados como en la obra maestra de Ray Bradbury, acaban triturados, aplastados y convertidos en pasta de papel. A veces esta se usa para imprimir un nuevo libro. Otras, para formar un cartón tetrabrik.