Un editor tapatío en tiempo de pandemia

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Conversación con Felipe Ponce en torno al momento que atraviesa el sector editorial en México

Por Juan Miguel Marthans

Guadalajara tiene la segunda feria del libro más importante del mundo. Es una ciudad que hacia fines de noviembre se convierte en el epicentro del sector editorial, pues en ella se genera una actividad comercial poderosa, tanto a nivel profesional como para el público en general.

Felipe Ponce, editor mexicano, está al mando de tres sellos editoriales en Guadalajara, Jalisco. El primero es Arlequín, el cual lleva veintiséis años en el mercado. El segundo sello es Página 6, que comenzó su funcionamiento en 2009 y se dedica a la prestación de servicios editoriales. Y el tercer sello es Memorias Ediciones México, que comenzó algunos meses antes del inicio de la pandemia del COVID-19, y se centra en el desarrollo de biografías y libros de memorias para aquellas personas que busquen contar su historia.

Stand de Arlequín en la FIL Guadalajara 2019.

La aparición de la pandemia debida al COVID-19 ha significado la paralización de millones de puestos de trabajo alrededor del mundo, y el sector editorial no es ajeno a esto, más bien ha demostrado una alta sensibilidad y cierta vulnerabilidad, pues en la mayoría de países latinoamericanos no se cuenta con el debido apoyo e incentivo por parte de los gobiernos.

En esta entrevista, Felipe Ponce nos cuenta un poco cómo ha cambiado el mercado editorial en las últimas semanas, las expectativas que se han generado y lo que podría ser la FIL Guadalajara 2020.

¿Qué pensaste cuando llegó la pandemia y tuvieron que detener las operaciones de forma abrupta?

Lo primero que buscamos fue el resguardo. Sabíamos que debíamos tomarlo en serio, a juzgar por lo que veíamos en España e Italia. Así que tomamos contacto con los libreros, les pedimos que hicieran cuentas lo más rápido posible y que nos abonen lo que pudieran, porque no estábamos seguros del tiempo que íbamos a pasar en esa situación. Algunos respondieron con mucho gusto, se pusieron las pilas y nos abonaron. Pero después de eso, casi nada ha pasado. Nos hemos sumado a las campañas en las redes sociales de la editorial, para incentivar la lectura en casa. En general hemos tenido buena respuesta y hemos logrado vender libros por mensajería, que la gente adquiere de la página de la editorial.

Lo que no hacemos es regalar libros. Algunas editoriales muy entusiastas han liberado libros. Pero nosotros preferimos dar descuentos para acercar los libros en físico porque leer en PDF no es muy amigable a la lectura. Aunque sí sacamos un libro de obsequio. Hace 26 años hubo una tragedia, una serie de colectores de gasolina explotaron y murió muchísima gente; este acontecimiento se ve como un parteaguas en la ciudad de Guadalajara. Entonces seleccionamos una serie de textos literarios sobre el tema y los publicamos en un libro impreso; la ganancia de las ventas iría a un monumento que conmemore a las víctimas de este incidente. Entonces este libro decidimos colgarlo en todas las plataformas de la editorial de manera libre.

Ya que Arlequín tiene disponible la distribución digital, ¿has sacado tus cálculos de cuánto ha crecido el formato digital para una editorial como Arlequín?

Todavía no lo tenemos claro. Lo que sí noté es que al principio todos se paralizaron. En marzo las ventas no aumentaron y de pronto declinaron, para después levantar.

En México cada año que pasa hay un incremento en las ventas de formato digital. Eso es curioso, porque es un país bastante desigual, pero los jóvenes en general no valoran los esfuerzos que conlleva poner un libro digital. Aún los consideran como un objeto que se puede obtener de forma gratuita, y antes de comprarlo buscan bajarlo de la red en formato PDF para no pagar. Hay muy poca valoración y cultura en cuanto al uso y compra de los libros digitales.

De repente, esta situación da para avanzar en el consumo del libro digital.

Sí, si algo podemos sacar de esta situación es justamente eso, que se socialice el consumo de estos libros. Siempre hablamos de compra, pero también es posible inscribirse a un tipo de lectura en streaming como Netflix, donde puedes descargar y leer lo que quieras.

En este momento las librerías se ven muy vulnerables. En este marco que nos ha generado el COVID-19 se ha fortalecido el vínculo comercial directo entre editor y lector y, quizás, para muchos compradores el librero podría dejar de ser un vínculo. ¿Cómo ves eso?

En el caso específico de México, tristemente, el sistema de librero ya venía muy mal. Quedan muy pocas y muy pequeñas librerías independientes, algunas cadenas medianas y otras muy fuertes. Pero la geografía de nuestro país es tan grande que todo parece muy diseminado. Donde se nota la presencia fuerte de las librerías es en suburbios muy focalizados, en lugares como Ciudad de México o Guadalajara. Este sistema de por sí raquítico ha recibido una estocada tremenda. Ya no había mucha costumbre de ir a las librerías, porque aquí no hay tanta cultura de ir a ojear los estantes, más bien eran un lugar de compras por impulso o por necesidad adonde los clientes iban a buscar un libro determinado. Ante esta debacle, las editoriales hacían sus propias tiendas, que no es tan común en otros países. En México no hay ninguna restricción legal para que esto se pueda dar, a diferencia de España, donde es necesario que la venta del libro pase por un librero. En México los libreros están por un lado y los editores por otro, no hay un trabajo en conjunto. Por eso el editor, si puede montar su página de venta y saltarse al librero, lo hace.

Aún hay personas a quienes les gusta ir a la librería a descubrir libros, pero son tan pocas que no pueden sostener un negocio de este tipo.

En este tiempo de cuarentena mucha gente se está reencontrando con la lectura. ¿Se podría reforzar eso comercialmente hablando o crees que es una visión muy romántica?

Sí es viable mirarlo de esa manera. Me sumo a los descubrimientos que todos estamos teniendo en cuarentena, ahora muchos estamos teniendo un tiempo libre para leer que antes no teníamos. Incluso los niños están descubriendo que pueden leer por placer y no solo por deber.

Contamos con un rato de ocio que antes no teníamos. Quizás esta pueda ser una de las cosas buenas que podamos contar (de la cuarentena). Obviamente faltan políticas de estado que apoyen esta idea con campañas o cierta publicidad, pero el fortalecimiento de las bibliotecas ―porque casi nadie habla de las bibliotecas, en México están casi muertas― es importante. Hay muchas que están cerradas porque no tienen sistemas de préstamo, ni un sistema virtual de acceso. Yo estoy a favor de que este sistema bibliotecario se fortalezca.

Alberto Gómez Font en la presentación de su libro ‘Errores correctos’ (Arlequín, 2019) al lado de Felipe Ponce.

¿Se ha manifestado el gobierno de AMLO en cuanto a temas culturales?

No, porque estamos pasmados. Nuestro gobierno no se ha pronunciado mucho sobre el fortalecimiento de políticas culturales, a pesar de que los gobiernos de izquierda suelen ser proclives a estos apoyos. El presidente ha mostrado cierto desprecio a los organismos gremiales de este tipo, y si había políticas a favor del fomento a la lectura, poco a poco se han ido agotando. Solo en esta pandemia se han cancelado una serie de fideicomisos destinados a artistas, editores y otros que pudieran presentar proyectos así, por lo que estamos desprotegidos por este gobierno. El gobierno federal, por otro lado, no ha tenido ningún impulso en apoyar a las medianas y pequeñas empresas en la industria del libro para diferir impuestos o aplazar informes de hacienda, y mucho menos en brindar ayudas o préstamos o cualquier otro tipo de apoyo que reactive el sector. Lo ha negado reiteradamente. 

En Jalisco, que es un estado con políticas particulares, esperamos apoyo por parte de las autoridades.

¿Por parte de la FIL Guadalajara han tenido algún tipo de informe para el evento de este año?

La feria ha actuado de forma muy consciente. El primer pago para la FIL tuvo que hacerse el 15 de marzo, ahora lo han aplazado hasta el 15 de abril y luego hasta el 15 de mayo. De todos modos, no sabemos si va a haber FIL, no se han pronunciado al respecto.  

¿Cómo verías una FIL Guadalajara bajo un formato virtual como el que ha manejado la FILBo?

Difícil. Lo de la FILBo me parece grato, muy comprensible y he estado al pendiente de algunas charlas, pero esos modelos de comunicación llegan a agotar. Son muy agradables, pero hay un momento en el que uno se satura. Ahora, la FIL basa su éxito en dos pies grandes: es un gran festival cultural y una gran feria de negocios; por eso es uno de los máximos eventos en Guadalajara. Aparte, el tema comercial ha sido tan importante que los negocios que las grandes editoriales de libros abren en Fráncfort los cierran en Guadalajara. Y para las pequeñas editoriales es una oportunidad de negociación inmejorable. Además, para muchos como nosotros, editores pequeños, es un gran escaparate, no solo para que nos vean sino para vender, pues es la mayor venta del año.

Debido a que la importancia de las librerías ha bajado, las ferias en este país han sido cada vez más importantes porque garantizan la venta de estos. También hay mucha gente que viaja de lugares recónditos de México a la feria para llenar sus maletas y llevarse libros, ya sea para vender o para su consumo personal. Una FIL este año sería con muchas restricciones, con un aforo limitado.

Una muestra del catálogo de editorial Arlequín.

La de Fráncfort sí podría ser virtual porque solo se negocia; incluso allá las restricciones se están levantando. Pero una FIL Guadalajara virtual sí sería extraño porque, aunque los negocios entre editoriales se pueden realizar, quien se verá más afectado, en mi opinión, es el público en general, el que va a comprar al menudeo y va a buscar las novedades, porque con este tema de evitar aglomeraciones, no creo que la feria tenga el acceso que siempre ha tenido.

¿Has tenido que readaptar tu catálogo?

Yo pensaba tener avanzados algunos proyectos en estas fechas. También tengo algunos en proceso, pero no tengo ninguna certeza. El número de publicaciones con que lleguemos a la feria dependerá de cómo vaya avanzando el año, podemos tener dos o ninguna. Y otros colegas de otras partes del mundo también están en las mismas, nadie piensa sacar novedades.

¿Cuándo crees que puedas retomar el trabajo regular, considerando este panorama?

Las autoridades decían que el 17 de mayo podíamos comenzar a pensar en volver paulatinamente a la normalidad. Probablemente Jalisco, como ha tenido muchas restricciones y no ha tenido mucho desborde con la pandemia, pueda volver con mayor facilidad. Pero en Ciudad de México las cosas están más complicadas, el gobierno federal no tomó las medidas necesarias al comienzo, entonces todos creemos que en Ciudad de México el contagio se va a desbordar. Eso va a evitar que la normalidad regrese con facilidad, tanto para ellos como para todos nosotros, puesto que somos un país muy centralista.